¿Cómo ser un empresario exitoso y un padre/madre presente?

Esta pregunta parece una utopía. Hemos aprendido que si nos destacamos mucho en un área de nuestra vida, las otras quedarán descuidadas. Sin embargo, sí es posible desempeñarse sobresalientemente en más de un aspecto simultáneamente. Todos tenemos a nuestro alrededor algún ejemplo vivo de ello. ¿Cómo lo hacen?


Se trata de un baile, un juego de equilibrio que no es estático sino dinámico. Nuestra atención puede y, en mi criterio debe, ir cambiando de un lugar a otro. Después de todo, ¿no es de eso de lo que se trata priorizar? La ciencia ha demostrado que no podemos prestar atención simultáneamente a más de una tarea y que lo que nuestra mente hace es iterar de una a la siguiente. Si así fuimos diseñados, bien podemos aprovechar esa predisposición para amoldarla y ponerla a trabajar a nuestro favor. Y de eso precisamente se trata este equilibrio dinámico. De ir colocando nuestra entera atención a un asunto cuando esa es la tarea que tenemos en frente y la que hemos decidido acometer en determinado momento o período.


Es claro que tanto la paternidad (y la maternidad) como el emprendimiento, son proyectos para toda la vida, o incluso una forma de ver el mundo. No es solo padre o madre quien trajo a un ser humano a la tierra sino quien le dio vida a algo o se dedica a cuidar o desarrollar alguna causa. Todos poseemos esa capacidad y energía creadora. Los oficios, la ciencia, la tecnología, las artes, las consagraciones religiosas y las misiones sociales son ejemplo de ello.


Siendo así, ¿será que podemos aprender a convivir con el aparente conflicto que puede significar colocar nuestro foco en nuestra familia o nuestra empresa? Y digo aparente porque en el fondo, me parece que más que una dicotomía se trata de una distribución de atención según los objetivos que se tienen y las necesidades que surgen.


Para entenderlo mejor, podemos usar otros aspectos de nuestra vida o nuestro cuerpo para ilustrarlo. Si voy al gimnasio y sólo hago ejercicios de brazos, ¿será que voy a ser saludable y lograr mis objetivos? Si sólo me ocupo de cultivar mi intelecto, ¿podré sostener en el largo plazo esa forma de vivir?


Ya sabemos que hacemos nuestros hábitos y nuestros hábitos nos hacen a nosotros. Lo mismo aplica con nuestros pensamientos. Entonces, si está tan claro que en el largo plazo quien se enfoca exclusivamente en su trabajo llegará el momento que sentirá un vacío de otras cosas y quien se enfoca exclusivamente en su pareja o hijos quedará sin significado si estos por alguna circunstancia ya no estén, ¿por qué insistir en intentar dividir el ser en vez de integrarlo?


El análisis es la separación de los elementos para poder entender mejor un asunto pero debemos tener claro que se trata simplemente de un ejercicio intelectual, una forma de simplificar la realidad para poder comprenderla mejor. Ello no quiere decir que vivimos una vida separada entre lo profesional y lo personal. En el fondo, esto realmente no es posible porque somos seres integrales e intentar dividirnos o separar, lo que hace es desgastarnos y frustrarnos.


Abracemos y aceptemos estas realidades y trabajemos entonces en esa integración. La propuesta es poder determinar lo que es prioritario en un momento para poder darle nuestra atención. Y siendo que somos integrales, podemos justamente considerar cómo las diversas partes de nuestro todo interactúan entre ellas y cómo se amalgaman con el resto de los sistemas de los cuales formamos parte. Como somos uno con el todo, desarrollemos esa consciencia de unidad y abordémoslo con esa claridad.


Podemos empezar de adentro hacia afuera, buscando la mayor coherencia y congruencia posible en un momento determinado. Es claro que habrán conflictos internos que se reflejarán en el exterior y que iremos ajustando en la medida que nuestra autoconciencia y autoconocimiento nos permitan observarlos de una forma más clara.


Así, comenzando por mí, por quién soy y en quién quiero convertirme, van surgiendo respuestas sobre lo que quiero hacer, a qué dedicar mi tiempo, mis capacidades y mis recursos. Al pasar por este proceso de autoexamen y auto alineación, voy a poder conectarme con lo más profundo de mi ser y ganar claridad de propósito y acción.


A partir de ello, podremos entonces pasar a abordar asuntos familiares, considerando aspectos como la pareja, los hijos, la familia extendida, amistades y otras relaciones. Creando prácticas, políticas y sistemas que nos apoyen en el proceso. Si estos fueran rígidos, sin duda fracasarán. Nos hace falta ir adaptándolos a las realidades y necesidades cambiantes de nuestro núcleo.


Lo mismo podemos hacer con nuestra empresa. Comenzar a verla como un medio para lograr determinados fines y que se convierta en una herramienta que usamos a nuestro favor y no algo que nos esclaviza e impide vivir en nuestros términos. Hoy en día sobran los ejemplos de emprendimientos que han logrado estos objetivos y que nos sirven de modelos de referencia.


Con esta propuesta de abordaje, toca entonces colocar manos a la obra para, considerando 3 elementos clave, podamos dar los pasos para nuestro baile de vida:


  1. Conócete, toma consciencia y define tu propósito, metas y plan.

  2. Establece principios guía para gestionar la vida familiar.

  3. Crea sistemas que te permitan desarrollar una empresa que apoye el logro de tus objetivos.


Es evidente que cada elemento por sí mismo es complejo, pero exactamente por eso, podemos simplificar esa complejidad para abordarla con cierto orden y sentido, de forma tal que podamos vivir de una manera más intencional y sin duda satisfactoria, que no signifique una felicidad artificial sino, por el contrario, una construida por la sensación de logro de ir superando los retos que la vida nos trae para avanzar en nuestro camino de evolución, dejar nuestra huella y comenzar a protagonizar los cambios que queremos ver en el mundo.


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